sábado, 4 de diciembre de 2010

LOS VIAJES DEL VIENTO (THE WIND JOURNEY)

Premios Macondo 2010 a Mejor Fotografía, Mejor Música, Mejor Director y Premio Especial a la Película Colombiana ???



Ciro Guerra (28 años) realizó “La sombra del caminante” en el 2004 y ahora decide filmar la forma en que “el diablo perdió algo y volverá por él” escribiendo el guión y haciendo la dirección de “Los viajes del viento”, como una excepción que confirma la existencia de la ley de Zam.

Ciro Guerra es joven. Pero le falta mucho para poder continuar el camino trazado por el “caliwood” en el cual se hicieron “Oiga vea”, “Agarrando pueblo”, “Pura sangre”, “Asunción”, “La mansión de Araucaima”, “Carne de tu carne” u otras. Le falta bastante para retomar lo que Carlos Mayolo, Ciro Durán, Carlos Palau o Luis Ospina dejaron para la historia. Mucho menos esta cerca de Lisandro Duque o Sergio Cabrera, con todas sus deficiencias. No maneja actores naturales como un Víctor Gaviria, ni escribirá como le nace a Rodrigo García Barcha. Siempre estará lejos de Camila Loboguerrero o Jorge Alí Triana. No podrá hacer taquilla fácil al estilo del comercial Gustavo Nieto Roa. No se parece a Sánchez, Ribero, Castaño o Mitrotti. No es Luis Fernando Pacho Bottía, Aljure o Trompetero.

Ciro Guerra tiene ganas. Pero no puede reinventar o mucho menos reiterar lo ya hecho en el país. En “La sombra…” fue urbano, simplemente porque filmó en la séptima y la Candelaria. Ahora en “Los viajes…” es rural, solo porque se va a las provincias de Sucre y la Guajira.

Las ideas sueltas en “Los viajes…” tienden a ser buenas. El viento pudo haber sido protagónico como en el título, pero no se le notó en la primera mitad de la película. La ubicación temporal alrededor de 1968 con el primer festival de la leyenda vallenata, pudo haber sido interesante, pero con algo de investigación histórica. Alejo Durán el primer Rey Vallenato, no fue una buena referencia en una disputa con su descendiente. El rol del acordeón del diablo pudo haber estado presente en algunas de las letras de cantores del Valle de Upar, que lo han incluído en canciones. El duelo de piquería, en una mala remembranza de aquel en el cual Francisco el Hombre venció al diablo cantando el credo al revés, resultó en una caricatura con la cual no ocurrió más que perforar un acordeón de un machetazo. El intento vago que hizo Ignacio Carrillo de tocar el paseo, el merengue, la puya, el son y la tambora, no se explotó como hilo argumental.

¿Por qué todo falla?

La película falla por las cámaras fijas. Falla por el exceso de confianza en la escenografía aportada por los paisajes del norte colombiano, lo cual se confunde con “fotografía”. Falla por la mala presentación del vallenato a través de regulares y malas cantadas, lo que se confunde con “músicas”. Falla por el “director” que no tuvo en mente la idea integral de película, guión y edición. Falla por la falta de continuidad visual, que es una mala edición sin planificar.

A pesar de ser seleccionada en el festival de Cannes de 2009 en la categoría de “Una cierta mirada” y de haber sido galardonada en Colombia con sendos premios Macondo 2010 a Mejor Fotografía, Mejor Música, Mejor Director y Premio Especial a la Película Colombiana, en todo ello parece haber un TONTO CHAUVINISMO de parte de la novel "Academia Colombiana de Artes y Ciencias Cinematográficas".

Colombia tiene la mala costumbre de reinventarse en política y academia, en ambas por exceso de retrovisor, pero en artes, por todo lo contrario: por falta del mismo. “Los viajes del viento” tiene dentro de sí un buen bosquejo, que pudo haber sido, y una enorme falta de lenguaje audiovisual, que pudo ser.