martes, 13 de octubre de 2009

Mujer Nobel y Nanoeconomía


Elinor Ostrom, politólogía, y Oliver Eaton Williamson, administración, con sus trabajos en análisis económico de la gobernanza, especialmente de los bienes comunales, compartieron el 40º. Premio Nobel de Economía. La Nueva Economía Institucional, la acción colectiva, la evolución de instituciones y su supervivencia a largo plazo, son así las áreas relevantes en el premio de este año.
El cuadragésimo Nobel de Economía ha sido concedido “en solitario”, como se dice en el argot musical, la mitad de las veces. En dos entregas ha sido compartido por tres premiados y con ello se han completado 62 ganadores del Nobel más joven de la institución sueca.
Lo que llama un tanto la atención es la transdiciplinariedad de los galardonados. En la historia de este reconocimiento en Economía han sido matemáticos, estadísticos e ingenieros, muchos de los afortunados con el 1,5 millón de dólares anual en esta disciplina.
Las preferencias de la academia sueca comenzaron con la concesión a modelistas (estructuras, equilibrios) y teóricos puros (dinámicas, bienestar), siguió con econometristas (modelos, probabilidades, series de tiempo), microeconomistas y economistas clásicos, pasó por aquellos que estudiaron los mercados imperfectos (localización, asignación), y quienes abogan por la racionalidad y la eficiencia de los mismos, siguió con los preocupados por los mercados internacionales y el estudio de los paises en desarrollo, ha estado interesado en los análisis de mercados financieros, volvió hacia los desarrollos de sistemas como el input-output o las cuentas nacionales, siempre ha mirado bien las innovaciones analíticas y de diseño de políticas y nunca ha estado aislado de los usos de la teoría de juegos.
Pero en el 2000, 2002, 2005 y 2009 ha mirado hacía los comportamientos individuales, los aspectos psicológicos, de las conductas, de la cooperación, de los conflictos y de su solución al interior de las unidades empresariales. Se ha pasado de visiones macro, meso y micro a algo que pudiera denominarse tentativamente con la visión nanoeconómica, de aquello que sucede en las personas cuando anteponen su subjetividad a la razón y la lógica esperada de las decisiones económicas. Donde interviene esa millonésima de milímetro, esa unidad económica imperceptible que incide de manera tan importante en la suerte de miles de millones de personas, por encima de los cálculos, las políticas, las normas y la simple fe en el razonamiento humano. ¿El colmo de la ciencia económica será la búsqueda de políticas de autoengaño? Resolver el cómo lograr evadir los errores de las decisiones humanas egóticas, de las decisiones en contra del bien común, de la incapacidad de obrar en cooperación, es un área de la psiquis, de la diplomacia, de la administración, del arbitramento formal, de la legalidad y de la política, que ha estado siempre en la mira de todas las especialidades académicas y profesionales, de la academia sueca y … de los economistas.