sábado, 25 de agosto de 2012

NO HABRÁ PAZ PARA LOS MALVADOS (NO REST FOR THE WICKED)

En su tierra natal este filme se llevó los más importantes premios Goya 2012: Mejor película, Dirección, Mejor actor protagonista, Guion original, Mejor montaje, y Mejor sonido. Se los merece por el esfuerzo de realización de un buen thriller ibero con extensiones policíacas, narcotráficas, políticas y terroristas, propias de la problemática contemporánea global. Es un filme “rudo”, como el protagonista, un “desperado”, frustrado y violento que, con acción asesina muy poco ética para su función de policía, trata de frenar a delincuentes, algunos de ellos colombianos.
En un camino enceguecido y suicida que parte de las calles y los capos de poca monta, el protagonista ha de toparse con una red que trata de internacionalizar el terrorismo musulmán. El gran éxito del filme es su autenticidad, el buen uso de los recursos, la actuación del matón central y las crudas escenas de violencia justificadas como recurso dramático para reiterar, entre otras verdades, que el crimen no paga, aunque finalmente medie el heroísmo. En el filme muy madrileño hay un breve rol del compatriota Juan Pablo Shuk y una enseñanza para el cine colombiano, sobre cómo invertir escasos US$4 millones en un producto mercadeable, mediando un no muy novedoso pero buen guión.

EL CUERVO (EL ENIGMA DEL CUERVO; THE RAVEN)

La publicación del famoso poema que da título a este film se convirtió en sobrenombre para Edgar Allan Poe, su autor. El hilo argumental del film no se relaciona con el conocido escrito de 1845, pero sí con los últimos días de Poe en octubre de 1849, en Baltimore. La película trata de una especulación acerca de lo que pudo pasar cuando, estando comprometido en matrimonio con Sarah Royster, Poe fue encontrado dos semanas antes de la fecha de matrimonio en un banco de parque y en aparente estado de delirio. Quizá debido a su alcoholismo, fallecería cuatro días después. Un tal “Ludwig”, identificado como Rufus Wilmot Griswold, que tenía inexplicada aversión por el escritor, aparte de lograr convertirse en albacea literario de sus obras, paradójicamente se encargaría de desprestigiar su memoria con falsas especulaciones sobre su equilibrio mental y su muerte.
De dichos hechos hay alguna relación con el guión de “El cuervo”, ante todo en su final. Pero, durante el desarrollo de la película se manejan, a su vez, intertextos de varias de sus historias: “Los crímenes de la calle Morgue”, “La máscara de la muerte roja”, “El pozo y el péndulo”, “El misterio de Marie Roget”, “El entierro prematuro”, son algunos de los referentes literarios tratados cinematográficamente por el director James McTeigue (cuyo único mérito en tres filmes es “V de Vendetta”). John Cusack, conocido de innumerables papeles (su padre dejó una productora de cine) pero no muy destacable actor (“Being John Malkovich”, “2012”…), interpreta al escritor que colabora con la policía en la búsqueda de un asesino serial que sigue pautas tomadas de sus escritos. La atmósfera inglesa, como todo Poe, se debe quizá a las influencias del escritor, pues nace y muere en Boston y Baltimore, pertenecientes a Maryland y Massachusetts ciudades de íntima relación con la Nueva Inglaterra en Estados Unidos. No obstante su buena cinematografía, la película intentó despistar atrayendo la gran masa de lectores de Poe con su poster, pero no ha logrado recuperar los mínimos US$26 millones de presupuesto invertidos en su producción.