sábado, 19 de enero de 2013

Oscares 2013: LOS MISERABLES (LES MISERABLES)

Víctor Hugo, es junto con Charles Dickens, Alejandro Dumas, Alessandro Manzoni o Leon Tolstoi, un ejemplo de los más conocidos escritores por sus temas con escenario en épocas revolucionarias previas al siglo XX. En el cine, “Los miserables” ha sido adaptada en 1934 (Harry Baur, era Valjean), 1935 (Fredric March), 1947 (Gino Cervi), 1952 (Michael Rennie), 1957 (Jean Gavin), 1978 (Richard Jordan), 1982, TV (Gerard Depardieu), 1995, adaptación (Jean Paul Belmondo), 1998 (Lian Neeson) y en 2012 (Hugh Jackman, es ahora Valjean). Esta última versión operática, dirigida por Tom Hooper, básicamente un trabajador para series de TV, ha resultado en una buena adaptación, en la que han puesto sus ojos los diversos festivales cinematográficos, a través de medio centenar de nominaciones, y la taquilla mundial. Los emblemáticos dos candelabros, la desgraciada Frantine (Anne Hathaway), la inocente Cosette (Amanda Seyfried), el rico joven revolucionario Marius (Eddie Redmayne), la celosa Eponine (Samantha Barks), la maléfica pareja Thénardier (Helena Bonham Carter, Sacha Baron Cohen) y el implacable Javert (Russell Crowe), además del pequeño Gavroche (el novel Daniel Huttlestone), están allí cantando sus principales aflicciones. Cada canción semeja un capítulo o expresa el “leit motiv” de un personaje, permitiendo que el público que no haya leído la novela comprenda en contexto lo que Hugo quiso escribir alrededor de las barricadas del París de 1832.
En 1830, Carlos I había sido derrocado y llegado al trono Luis Felipe I en una revuelta de tres días, pero la situación social hizo explosión poco después cuando Jean Maximilien Lamarque, excomandante en las guerras napoleónicas y luego miembro del parlamento, muere en 1832, catalizando el desespero del pueblo. Esta pequeña insurrección llevo a sentencias de muerte que Luis Felipe revocaría luego con base en la constitución de 1830. Hugo relata una ficción con amparo en el contexto de esta “revolución de junio” y deja un documento de dolor, redención, amor, heroísmo y sacrificio que aún leen con gusto las generaciones actuales. Claude-Michel Schönberg compone la música popular y Alain Boublil realiza el libreto de este musical, que en Londres (1985-2005) y Broadway (1987-2003) se convirtió en el tercero de mayor éxito y duración en tablas, luego de “Cats” y “El fantasma de la ópera”, siendo también convertidas en películas musicales en 1998 y 2004. Este film es un excelente oportunidad para recordar que muchos grandes artistas del celuloide son también excelentes cantantes, por lo cual no debe sorprender ver a “Wolverine”, “Catwoman”, “Chloe”, “Gladiator”, “Red Queen” o “Borat”, transformados en llorosos operáticos que a algún público desacostumbrado harán reír en el primer momento y atender sus monólogos luego, aceptando este buen renacimiento de la tragedia musical fílmica. Un detalle llamativo: la pequeña cintura de Samantha Barks (Eponine).