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domingo, 21 de agosto de 2011

¿ESTAS SON LAS PROFESIONES UNIVERSITARIAS MÁS SOLICITADAS O NO?


La revista Dinero comenta que las 20 carreras con mayor demanda en Colombia son, como siempre: Administración de Empresas (17,6%), Ingeniería Industrial (8%), Administración de Negocios Internacionales (7,3%). El 61% de dicha demanda lo comparten Ingeniería en Informática / Sistemas, Ingeniería (en general), Contador General / Contabilidad, Economía, Psicología, Ingeniería Civil, Administración de Ventas, Arqueología (¿?), Marketing / Mercadotecnia, Arquitectura, Informática, Ingeniería Electrónica, Administración Financiera, Abogacía / Derecho / Leyes, Administración de Empresas de Servicios, Comunicación Social / Empresarial e Ingeniería Mecánica.

Una de las explicaciones a esta tendencia sería “la formación de este tipo de profesionales les permite asumir diferentes roles dentro de una organización, en áreas tan diferentes como Recursos Humanos, Marketing, Finanzas, Gerencia, Calidad, etc”.

Sin embargo, esta clase de rankings son tan probabilísticos, imprecisos, sesgados e interesados que deben ponerse en duda. No, desde el punto de vista de que falten a la verdad. Sí, dentro de una perspectiva insesgada.


En general, se puede afirmar, todas las carreras mencionadas son aplicadas a la “administración del recurso humano”, un área costosa para direccionar una nómina de bajo costo directo y justificar la existencia de una nómina de alto costo indirecto (“selección”, “inducción”,,, “head hunters”).

Luego, está la oferta de carreras ingenieriles, pero inclinadas no al diseño, sí al mantenimiento de equipos provenientes de importación. Estas se remiten a la traducción y aprendizaje de los catálogos, a la instalación y a la adecuación de repuestos y a asegurar que los desconocidos equipos se mantengan en funcionamiento con los menores costos posibles.

En este caso existe el sesgo estadístico, en cuanto la muestra es de 9000 vacantes solamente (el sesgo se disminuye con tendencia inversa al aumento muestral). A este defecto se le debe sumar el sesgo mediático, pues está aplicada el análisis solo a las vacantes publicadas en internet nacional dentro de portales de empleo de la comunidad laboral.

Y existe el sesgo académico, consistente en que el parámetro de solicitud utilizado por las empresas se rige al esquema tradicional de la oferta de estudios por parte del sector de la Educación Superior. La universidad, en general, ha ofrecido de manera preferencial todas aquellas áreas de menores costos de producción P del servicio: pupitre, profesor, papel, pluma y primíparo. Se habla ahora de la existencia de altos volúmenes de recursos en Tecnologías de Información y Comunicación, pero si bien ello es cierto, estos son propios de la misma labor administrativa, docente y común a todas las demás carreras.

Si bien esta visión de la noticia está sesgada, debe reconocerse que son las Universidades (34) y las instituciones Universitarias (17%) las que promueven este tipo de publicidad no pagada. La jerga utilizada con la que se demanda vacantes se somete a la usada por este 50% de los entes educadores. Existen innumerables estudios nacionales e internacionales sobre la poca pertinencia de los currículos colombianos con relación al entorno laboral. También, sobre la tradición familiar que quiere administradores, contadores, abogados, quizá no tantos médicos por su perspectiva de dificultades y de bajos ingresos.

La nota en referencia es entonces un informe “head hunter” con sesgos y enviado a demandas de nivel medio empresarial, recordando que los altos cargos tiene inclinación familiar y dominancia de propietarios.

jueves, 28 de abril de 2011

EL ELITISMO DE LAS UNIVERSIDADES EN LA SOCIEDAD COLOMBIANA


En el principal períodico del país, con el título de ¿La universidad nivela?, Guillermo Maya se pregunta hoy por algo, a lo que él mismo se responde. Confirma a nivel personal suyo que “se reafirma el carácter elitista de la sociedad colombiana, con solo mirar el origen académico de sus integrantes”. Hace un inventario de junta directivas, en empresas como Ecopetrol, ISA e ISAGEN, para encontrar que, como resultaría obvio dada la reglamentación de sus composiciones, es obligatoria su integración con funcionarios o representantes suyos del gobierno. Los ocho directivos en Ecopetrol, los dieciséis de ISA y los quince en ISAGEN, aproximadamente, se le convierten en un buen ejemplo de que solo exfuncionarios de petroleras extranjeras, egresados de universidades norteamericanas, graduados de los Andes o de Javeriana, representantes de bananeros, mineros, palmeros, son los que allí están. Son ministros o viceministros de Estado y decanos de las universidades nombradas, sus cargos cotidianos, ya que la asistencia a Juntas es programada por estatutos internos. Desde allí se manejan relaciones con trasnacionales, con programación de TLCs, con carbón y tabaco extranjero, entre otros grandes intereses.

El articulista concluye que la universidad no nivela y sí diferencia socialmente. Recuerda que la Universidad Nacional y otras universidades públicas tuvieron relativa importancia en la generación anterior, pero en la actualidad no hay un solo egresado joven de una universidad pública haciendo presencia en estos ámbitos. Los Andes es un ejemplo mayoritario de participación en la alta burocracia del Estado, “las universidades de élite reproducen las ventajas de la élite” ”las becas para bachilleres sobresalientes de estratos bajos… que descuellan académicamente.. Pero no consiguen trabajo con la misma facilidad que sus compañeros más privilegiados… dentro de la ortodoxia económica, afín a la burocracia económica internacional del FMI y del BM…, aun cuando tengan posgrados y doctorados, … como mucho, llegan a ocupar los cargos de la media y baja burocracia, los cargaladrillos de ministros y directores” dice Maya.

Además cuestiona si los intereses de esta élite burocrática es afín a los intereses nacionales y no mejor a los de las multinacionales o a su propio interés individual como herederos de empresa nacional.

Esa verdad de clase y de conocimiento académico debe estar presente en quien se interese por estos temas. La verdad académica de la pomposa presentación de las universidades colombianas debe ser mirada de manera constante para posibilitar su mejora y su capacidad de generar verdadero ascenso social.

UNA MIRADA TAXATIVA

A diciembre de 2010 las instituciones de educación superior, IES, eran 342 en Colombia. De ellas el 37% (126) son UNIVERSIDADES, 34% (116) son Instituciones universitarias 17% (59) Instituciones tecnológicas y 12% (41) Instituciones técnicas profesionales. Las Escuelas tecnológicas, no aparecen en los datos del Observatorio de la Universidad Colombiana para el 2010.

Debe recordarse entonces que solo una tercer parte de la educación superior colombiana son Universidades, con procesos de investigación consolidados, con estudios de Posgrado de buena calidad y con convenios internacionales de interés. Las demás IES, se encuentran amenazadas por la reforma a la educación superior propuesta actualmente con el ofrecerles sólo cinco años de plazo para hacer meritorio el paso a ser UNIVERSIDADES y, en caso contrario, dejen de incluír esta palabra, término o categoría, en su publicidad y sus certificaciones.

Por otra parte, de las 342 IES, un 55,38% son públicas y el 44,62% de carácter privado. La matrícula (número de estudiantes) es de 1.587.928 (cobertura del 37,1%). Solo 5,15% matriculados en el nivel posgradual, el 62, 44% es pregradual universitaria y el 32,41% técnica y tecnológica.

Economía, administración y contaduría representan el 30,81% de las áreas, Ciencias Sociales, Derecho y Ciencias Política un 15,25%, Ingeniería, Arquitectura y Urbanismo, un 22,45%. Un 31,49% en las restantes.

Tres cuartas partes de los docentes de educación superior son contratados solo mediante la modalidad de hora cátedra, lo cual identifica uno de los principales problemas de la baja calidad generalizada. Solo el 6% de docentes tiene doctorado y 33% maestría. Un 61% cuenta con especialización. Esto a nivel agregado, ya que en la práctica de las IES, son pregraduados sin formación pedagógica (debiendo ser licenciados o magísteres los llamados a este oficio docente, como propone la actual reforma en curso), quienes dictan la mayor carga de asignaturas, especialmente en primeros semestres.

Del 100% de los programas registrados, simplemente, únicamente el 6,17% son acreditados de alta calidad, fundamentalmente en Universidades, no en Instituciones universitarias, Instituciones tecnológicas o Instituciones técnicas profesionales, solo excepcionalmente. Y solo el 5,08% de las IES registradas son acreditadas institucionalmente.

Luego, hay un reconocido problema de cobertura con un déficit de dos tercios en la población, con un problema de aplicación docente a tiempos semiparciales, con una publicidad engañosa por parte de dos tercios de la instituciones que incluyen la denominación “Universitaria”, “Universidad” o similares sin tener ese nivel de calificación, con un gravísimo problema de pertinencia de los programas cuando la mitad de ellos aplican en Derecho, Contaduría, Administración o Economía, carreras realmente sobresaturadas en el país.

A dicho cuadro de la educación superior se puede agregar el hecho tangible de que la cúspide del poder empresarial y político, burocrático y de negocios está en manos de un puñado de profesionales de las universidades de élite. El poder gubernamental de algunas territorialidades municipales o departamentales, de pocos institutos descentralizados, de la administración de la capital del país, de superintendencias y similares, se descarga a egresados de regulares centros de educación superior que, condicionados por su posición de clase, por su dependencia salarial y por su cuestionable formación académica subordinan su gestión y decisiones al aparato dominante, generando un entramado que viabiliza la corrupción, por omisión más que por acción.

Posdata:
Ver en este blog “LA COBERTURA EDUCATIVA BÁSICA Y SUPERIOR EN COLOMBIA” y “¿CALIDAD DE UNIVERSIDADES COLOMBIANAS???”, entre otros comentarios.
“Por otra parte, según la UNICEF (Vargas), de las personas empleadas el 70% es analfabeta funcional, pues no comprenden bien los escritos relacionados con sus funciones ni entienden de manera correcta las funciones mismas. Lo que es peor, de los ejecutivos (pertenecientes al 12% que se pregradúa de educación superior) y que se encuentran trabajando, un 80% es incapaz de redactar documentos medianamente inteligibles.
Cabe recordar que de un documento denominado de los "7 sabios", entre los cuales Llinás o García Márquez, hace ya dos décadas, se expresaba con claridad escueta que la educación superior debía ser elitista para una mejora de su calidad. La realidad ha logrado elitizar la educación profesional, pero no elevar la ansiada calidad de los egresados”.

viernes, 21 de enero de 2011

¿CALIDAD DE UNIVERSIDADES COLOMBIANAS???


El sector de la educación superior no aplica en Colombia una estrategia administrativa simple que es el de la gerencia por objetivos. A las universidades se les cataloga por sus insumos, pero no por productos. En ello se denota su carácter de mercadeo y lucro que sin la aprobación de pares e ICFES no sería posible. En los indicadores de “calidad” se insiste en instalaciones locativas, laboratorios, bibliotecas, hoja de vida docente, servicios complementarios, convenios interinstitucionales, investigación, y costo de matrícula. Pero al observar indicadores de resultados la cuestión tiene respuestas diferentes.

La calidad de vida laboral docente es pobre, la profundidad investigativa es poca, los resultados de pruebas de conocimiento profesionales son caóticos, imprecisos y malos, además que, en general, el desempeño del profesional, hay que expresarlo, no es el mejor. A nivel político los profesionales son etéreos, desinformados y corruptos. En la práctica privada la inercia domina, los negocios van mal y la nómina paga las crisis. Al interior del mundo académico se reiteran teorizaciones mal interpretadas, se rutiniza la enseñanza, se hipervalora al estamento docente y se menosprecia al estudiante joven, en espera de modelos, ejemplos y guías.

El grupo de investigación Sapiens Research ha diseñado una serie de indicadores de ciencia, tecnología e innovación, otra más, para evaluación de las Instituciones de Educación Superior colombianas. De la aplicación de dichos indicadores surge el Ranking U-Sapiens Colombia, en términos de calidad universitaria comparativa entre sí y con las mejores del resto del mundo bajo una periodicidad semestral.

Los tres requerimientos para entrar en tal clasificación son el contar con programas de maestrías y doctorados, tener integrados grupos de investigación y mostrar publicaciones académicas en sus propias revistas indexadas. La mitad de las instituciones de educación superior en el país son Universidades y el resto instituciones universitarias, de las cuales también una mitad son de carácter público.

El país debe insistir en pruebas de resultados de las universidades. Alto nivel de calificación de conocimientos en masivas pruebas ECAES y publicación sin reatos de tales resultados. Debe existir eficiente y pública ponderación de indicadores de saturación de carreras, pertinencia de currículos, desempeño laboral de egresados, movilidad social y liderazgo por parte de los profesionales.

¿Programas de maestrías y doctorados, grupos de investigación, publicaciones académicas indexadas? Sí, son solo insumos en los cuales falta el nivel de preparación y remuneración de los docentes investigadores, así como la capacidad de las instituciones en asumir plantas de dedicación exclusiva y no parcial. Deben ser complementados con una clara visión de producto en término de resultados eficientes en perfilar profesionales que aprendan a aprender, que conozcan la realidad colombiana y global, y que privilegien la aplicabilidad práctica de sus conocimientos sobre la simple reiteración retórica de lo conceptual de siempre. Se requiere de "trazabilidad orientada al cliente".

El listado Ranking U-Sapiens Colombia está publicado en la prensa reciente y en ella aparecen las esperadas. En primer lugar la UNAL, lo cual merece una acotación para los interesados: la Universidad Nacional es estructuralmente un centro de investigación más que un centro de enseñanza, lo cual sesga los resultados hacia el equívoco criterio de valorar con base en insumos y no con apoyo en producto real.

martes, 11 de enero de 2011

LA TAQUILLA COLOMBIANA DEL 2010



De acuerdo con los resultados estadísticos de taquilla colombiana en el pasado año 2010, la película “Toy Story 3” resultó ser la más vendedora con el recaudo del 6.41% de los ingresos en este mercado interno del cine, de acuerdo con los cálculos presentados arriba.

Entre las 16 películas colombianas puestas en pantalla, la mediocre producción de “Sin tetas no hay paraíso” alcanzó el 0.98% del recaudo anual (tampoco repuso sus costos de $3.000 millones pues produjo $2.521 en ingresos brutos, lo cual significa alcanzará punto de equilibrio en el exterior).

Las demás películas colombianas sumaron el 4,53% de la taquilla recogida mientras que un cúmulo de 279 películas extranjeras se llevó el 88.08% (lo cual confirma que una película extranjera, americana o europea fundamentalmente, recupera costos en su país de origen y no en su exportación).

Aparte de la extranjera y la nacional ya mencionadas, las restantes películas colombianas o provenientes del extranjero muestran un promedio similar de $779 y $814 millones, respectivamente, como promedio por filme exhibido.

El colombiano paga $7.669 por entrada y asiste a cine solo una (1) vez al año, también como promedio vale aclararlo (se vendieron 33.6 millones de boletas). Como hipótesis; la cultura y el divertimento fílmico son, por tanto, algo elitista, propio de las ciudades grandes y se concentran, por deducción simple, en los estratos altos que asisten semanalmente.

viernes, 22 de octubre de 2010

LINDSAY LOHAN



¿Saben los padres y madres de hoy del mundo icónico de sus hijos? La respuesta es no. Algunas excepciones de madres modernas, otras de padres actualizados, saben de gustos y nombres en cine, música, vestuario juvenil.

¿Zac Efron?, ¿el moreno Kyle?, ¿Jonas Brothers?, ¿Miley Cyrus?, ¿Demi Lovato?, ¿Vanessa Hudgens?, ¿Taylor Swift?, ¿Ashley Tisdale?, ¿Selena Gómez?, ¿Chris Brown? Incluso suenan conocidos Rihanna o Britney Spears, que ¿ya entraron a un Mercado más adulto? ¿También Anahí o Dulce María? Solo referentes anglosajones, algunos pocos mexicanos o colombianos (Carlos Vives es un padre viejo, con perdón), pero eso es tema de otra índole.

¿Ashley Green, Robert Pattinson , Kristen Stewart, Dakota Fanning?

Saber de Lady Gaga o Shakira, de Madonna o Beyoncé no vale, por edad o por mercados diferentes. Los adolescentes de hoy entre 10 y 18 años no ven sino Disney Channel, o Cartoon Networks, Discovery Kids o Disney XD, entre otros.

Hace treinta años la franja de niños y adolescentes representaba el 44% de los televidentes. Hoy es mayor, quizá de dos tercios de la clientela audiovisual en la cual están los hijos de padres y madres de hoy. El mundo es hoy global y joven, lo que no se puede desconocer. El desempleo es juvenil en esencia, de 18 a 30 años, los mercados son juveniles en moda, música, educación, comidas, cine. Quizá no en arrendamientos, servicios públicos domiciliarios, autos, pero en lo demás el poder es adolescente y juvenil.

¿Vio un padre o madre las películas de Lindsay Lohan? “Confessions of a Teenage Drama Queen”, por ejemplo. Atrevidamente se puede asegurar que muy excepcionalmente y de forma accidental. ¿La han oído cantar? ¿Han visto su interesante secuencia fotográfica de imitación de las grandes divas del siglo XX? ¿Conocen de su talento? No.

Así las cosas, el mundo de Lindsay Lohan es el mundo de incertidumbres de adolescentes y jóvenes, mirados con el rabillo del ojo por los mayores de 30 años.
Los padres y madres de hoy solo conocen de nutrientes, sin aplicarlos, de estudio, sin saber la verdadera incidencia de la academia, de trabajo, sin reconocer del detrimento que ha sufrido el mundo laboral actual, de conformismo, en general.

Lindsay Lohan con 24 años y sin problemas hasta los 20, con una película anual filmada desde los 14 años, con dos álbumes musicales, es el reflejo de las inquietudes de una masa joven rodeada de adultos y adultos mayores que ven como colateral, intrascendente e inexistente al 66% de la población mundial. El tema de los precoces artistas famosos echados a perder es asumido por los gurús de la academia y el saber mayor, como patéticos casos individuales o como fenómenos causados por una sociedad de consumo que existe más allá de sus propias barreras (narices). Pero todo está en el ejercicio de la paternidad actual, que no se encuentra acorde con un mundo globalizado, cambiado y cambiante.

domingo, 22 de noviembre de 2009

ICFES, ECAES y dobles titulaciones: la suma de todos los errores.




O, como en una conocida película “La suma de todos los miedos”. Una reciente “noticia” se admira de que en el departamento de Santander se concentren los mejores resultados corporativos de colegios en los puntajes ICFES. Ya se ha insistido por parte de reconocidos expertos que esta mala competencia de las instituciones de educación por parecer de alta calidad ha llevado a descubrir que dichos colegios “exitosos” se especializan en la preparación de sus estudiantes mediante “simulacros” para enfrentar el desafío de responder al examen de Estado.

Explican los colegios que ocupan los primeros lugares que ellos deben sus “logros” a la preparación en tecnologías, al desarrollo de competencias, a la preparación bilinguista y a los buenos sistemas pedagógicos utilizados.

Sin embargo, permitiendo cierta generalización, se sabe por evidencia en diversos estudios que las tecnologías son aprendidas por los jóvenes en sus propias casas cuando hay acceso a los “devices” y al computador, que las competencias nacen básicamente en el hogar en el cual hay padres que las reflejen con su ejemplo, que el idioma inglés pocos lo han aprendido a nivel de bachillerato (con excepción de alumnos de algunos colegios verdaderamente bilingues –léase de alguna manera elitistas-) y que la pedagogía, es solo un discurso filosófico-epistemológico de docentes que han aprendido a reflexionar y debatir entre pares, pero no a aplicar en sus discentes. Luego, poco es el logro que se pueden adjudicar las instituciones educativas acerca de este ranking anual, aunque cabe aceptar que, como resulta lógico, la ley de probabilidades soporta la existencia de una tendencia correcta en dicha lista.

No obstante, la "trampa" de preparar con simulacros para el ICFES y lograr "ranking mediante training" es el resultado sumatorio de todos los errores acumulados históricamente en el sistema de educación primaria, básica y media. Es como entrenarse para la felicidad a través de distensores.

En los Exámenes de Calidad de la Educación Superior, ECAES, hay una orientación de las universidades en el mismo sentido. En este caso, las bases de datos con preguntas son preparadas por los mismos centros educativos, mediando la disposición de graduandos y algunos docentes, con relativa idoneidad para establecer cuestionarios realmente eficientes y eficaces, y sumando dicho trabajo a bases internacionalmente comprobadas y adquiridas. A este nivel también hay una “tendencia” a la estandarización de resultados frente al conjunto del sector, que en parte es uno de sus objetivos. Sin embargo, acá el “training” reside en la coincidencia de currículos y preguntas, en el cual estas últimas resultan más “elegantes”, técnicas y “políticamente correctas” que la calidad de los programas realmente impartidos, los cuales continúan siendo en sus primeros semestres una “remedialización” de los anteriores niveles, así como en los estudios posgraduales resultan ser algo como un “repaso” del pregrado.

Resultan muy contados los estudios avanzados en los cuales los estudiantes, ya profesionales, “manejan” una segunda lengua, no “trastabillan” con los números y escriben “decorosamente” cuando se apartan un tanto de su jerga de profesión, también usualmente utilizada con deficiencia.

De otra parte, los centros de educación superior, casi de manera callada, más como un atractivo de mercadeo de sus servicios, se han apoyado en el concepto de autonomía universitaria para desarrollar los denominados Programas de Doble Titulación. Una de tales modalidades es cursar dos carreras pregraduales, simultáneamente, bifurcando al final del programa en cada uno de los dos énfasis respectivos.

Igualmente, existe la modalidad de ofrecer doble titulación a nivel posgradual, mediando convenios con universidades extranjeras. Básicamente, se cursa en Colombia y se finaliza con un examen provisto por la universidad convenio, para obtener los títulos de ambas instituciones. La experiencia no ha sido profusa ni profundamente estudiada en sus resultados académicos. En los resultados financieros sí es un éxito reflejado, principalmente, en la proliferación de estudios avalados con altos costos que los hacen elitistas y algo amañados para evadir la acción del Sistema Nacional de Acreditación del artículo 53 en la ley 30 de 1992, el Consejo Nacional de Educación Superior, CESU, y los principios de formación universitaria por competencias y de autoevaluación y evaluación de pares, que son todos elementos normativos y conceptuales que poco están obrando en el contexto de estos convenios con universidades del extranjero. El solo hecho de obtener dichos acuerdos ya es valorado por las instituciones pares como un acercamiento a parámetros de calidad, lo cual como punto de partida es un prejuicio, aunque incontrastable.

Finalmente, en cuanto a la gran oferta de programas avanzados en línea con universidades del exterior, en ello hay una punta de lanza con doble filo que puede internalizar calidad o internacionalizar mediocridad. Pero, ¿cómo avalar la calidad de un título no presencial obtenido por un profesional colombiano, usualmente a nivel de maestría, a través de internet? Hay desde excelentes programas, diseñados para asegurar contenidos, preparación y evaluación, con materiales académicos propios y de alto nivel, hasta aquellos que “mercantilizan” la titulación extranjera mediando programas, recursos y docentes de muy dudosa calidad, ello reflejado en lecturas primarias, pruebas sistematizadas con preguntas de respuesta obvia y profesorado que revela deficiencias en todo su quehacer.

El sistema educativo colombiano parecería así estar mejor clasificado en niveles de beneficencia (preescolares), gratuidad (básica y media), lucro (pregrados) y mercantilismo (posgrados).

viernes, 16 de octubre de 2009

Pastillitas del informe de la Contraloría General de la República


Las transferencias del Gobierno a las universidades públicas:

Año 2000 $1,73 billones  año 2009 $1,6 billones (en cifra constantes) = 0,4% del PIB

En igual período: más cupos, profesionalización de docentes, grupos de investigación y aumento de la inversión en infraestructura física y tecnológica.

El presupuesto de 2010 tendrá el incremento del IPC, recursos que no serán manejados por las universidades, sino por el Icetex.

De 549.546 cupos nuevos entre el 2000 y el 2008, el 88% (484.020) es imputable al sector público y el 12% (65.526) al sector privado.

En 1999 el sector privado contaba con 583.546 estudiantes matriculados (66,5%) y el sector público con 294.398 (33,5%) del total de la educación superior.

En 2008, el sector privado contaba con 663.220 estudiantes matriculados (44,7%) y el sector público con 820.411 (55,3%).

Entre 2003 y 2007 el número de profesores con título de doctorado se incrementó en 48% a costa de contratar docentes ocasionales para suplir su vacancia y de salarios y prestaciones sociales acordes a esas nuevas categorías.

La investigación en las universidades públicas contaban en 2003 con 1.505 grupos de investigación y en el 2007 con 1.674, un aumento del 11%.

De las 32 universidades públicas, el 80% del presupuesto se lo llevan las 10 más grandes.